El cerebro no se apaga mientras dormimos
A menudo pensamos en el sueño como un momento de inactividad. Sin embargo, dormir ocupa aproximadamente un tercio de nuestras vidas y es fundamental para aprender, procesar información y consolidar los recuerdos a largo plazo.
Mientras dormimos, el cerebro continúa trabajando: procesa, organiza y refuerza parte de la información que hemos adquirido durante el día. Por eso, si dedicamos tiempo a entrenar nuestras capacidades cognitivas con minijuegos y ejercicios mentales, el sueño cumple una función esencial. Es el momento en el que nuestro cerebro consolida buena parte de lo aprendido. En otras palabras, entrenar es importante, pero descansar también forma parte del entrenamiento.
¿Qué ocurre durante el sueño profundo?
El sueño se divide en diferentes fases. Entre ellas, destaca el sueño de ondas lentas, también conocido como sueño profundo, por su importancia en la consolidación de la memoria y en el mantenimiento de la salud cerebral.
Durante esta fase ocurren varios procesos importantes:
- Reactivación neuronal: las neuronas que han participado activamente en el aprendizaje durante el día pueden volver a activarse mientras dormimos. Este proceso ayuda al cerebro a reforzar la información recién adquirida.
- Estabilización de los recuerdos: el sueño contribuye a consolidar y estabilizar lo aprendido. Durante este proceso se fortalece el llamado engrama, es decir, la huella que deja una experiencia o un aprendizaje en el cerebro.
- Integración de la información: durante el sueño profundo, determinadas áreas del cerebro, incluido el neocórtex, participan en el procesamiento e integración de la información relevante.
- Condiciones químicas favorables: los niveles reducidos de acetilcolina característicos del sueño profundo también parecen ser importantes para que la consolidación de determinados tipos de memoria se produzca correctamente.
En conjunto, estos procesos ayudan a transformar lo que hemos aprendido durante el día en recuerdos más estables y duraderos.
El papel del estrés en la memoria
El aprendizaje y la memoria no dependen únicamente de lo que hacemos durante el día. Nuestro estado emocional también puede influir en la calidad del sueño y en la consolidación de los recuerdos.
Un exceso de estrés y niveles elevados de cortisol, una de las principales hormonas relacionadas con la respuesta al estrés, pueden alterar las diferentes fases del sueño y dificultar los procesos relacionados con la consolidación de la memoria.
Sentir estrés de vez en cuando es completamente normal. Lo importante es aprender a gestionarlo. Identificar las situaciones que nos generan tensión y tratar de afrontarlas como retos que podemos superar puede ayudarnos a manejar mejor el estrés y favorecer un descanso de mayor calidad.
Cuidar la mente durante el día también es una forma de preparar el cerebro para descansar por la noche.
Cómo mejorar tu entrenamiento con minds.training
La investigación sobre memoria y sueño ofrece algunas ideas prácticas que podemos aplicar a nuestro entrenamiento.
La importancia de la emoción
Cuando algo nos resulta interesante, emocionante o significativo, es más probable que le prestemos atención y que lo recordemos. Incorporar entusiasmo, curiosidad e interés al aprendizaje puede favorecer una mayor consolidación de la información.
Aquí es donde los minijuegos pueden ofrecer una ventaja: aprender de una manera entretenida puede resultar más motivador que hacer siempre ejercicios monótonos.
¿Cuál es el mejor momento para entrenar?
El tiempo que transcurre entre el aprendizaje y el sueño puede influir en la consolidación de la memoria. Algunos estudios sugieren que un intervalo relativamente corto entre aprender algo y dormir puede favorecer este proceso. Por eso, dedicar unos minutos antes de acostarnos a recordar aquello que queremos aprender o consolidar puede ser una estrategia interesante para reforzar la información.
Descansar también es entrenar
El esfuerzo cognitivo es solo una parte del proceso de aprendizaje. Para que lo que practicamos durante el día no se nos olvide con tanta facilidad, nuestro cerebro necesita tiempo para procesarlo y consolidarlo mientras dormimos.
La falta de sueño puede perjudicar la consolidación de la memoria. Por eso, los retos mentales que superamos durante cada sesión de entrenamiento necesitan un aliado fundamental: el descanso.
Después de entrenar tu mente, no olvides darle tiempo para hacer su trabajo. Una buena noche de sueño no es tiempo perdido: también es parte del entrenamiento.
Este artículo ha sido redactado tomando como base investigaciones publicadas en revistas científicas como Nature Reviews Neuroscience (Diekelmann & Born, 2010) y Learning & Memory (Payne & Nadel, 2004).


