La primera impresión es que la Tabla de Schulte es poco más que un ejercicio de velocidad visual. Sin embargo, para resolverla necesitamos coordinar varios procesos al mismo tiempo: localizar información relevante, ignorar estímulos irrelevantes, mantener en mente cuál es nuestro siguiente objetivo y responder con rapidez sin cometer errores.
Por eso, aunque la mecánica de la Tabla de Schulte sea muy sencilla, resulta interesante desde el punto de vista cognitivo.
¿Cómo funciona la Tabla de Schulte?
La versión clásica consiste en una cuadrícula cuyos números están distribuidos aleatoriamente. El jugador debe localizar los números en orden ascendente.
Por ejemplo: 1 → 2 → 3 → 4 → 5 → … → 25
La posición de cada número cambia en cada partida, por lo que no podemos aprender simplemente dónde se encuentra cada uno. El objetivo es completar la tabla en el menor tiempo posible.
En nuestro juego, además, el reto incorpora un límite de tiempo de 30 segundos. Cada toque incorrecto supone una penalización de tiempo, por lo que no basta con buscar deprisa. Además, a medida que subas de nivel, la dificultad aumentará. Se añadirán números y letras, secuencias, etc.
La búsqueda visual como el proceso más importante
Uno de los procesos más evidentes que intervienen en una Tabla de Schulte es la búsqueda visual.
Cuando buscamos el número 17, por ejemplo, tenemos que localizarlo entre muchos otros números que no son relevantes en ese momento. Nuestro sistema visual recibe simultáneamente una gran cantidad de información, pero nuestra atención no puede procesarla toda con la misma intensidad. Necesitamos seleccionar aquello que resulta relevante para la tarea.
La investigación que ha utilizado tablas de Schulte las considera precisamente tareas complejas de búsqueda visual y atención. En estudios que han registrado actividad cerebral durante su realización aparecen implicados procesos relacionados con la búsqueda visual, la memoria de trabajo y el control atencional.
Esto explica por qué una tabla que parece tan sencilla puede resultar difícil cuando intentamos completarla a gran velocidad.
¿Qué papel tiene la memoria de trabajo?
Puede parecer que la Tabla de Schulte no requiere memoria porque los números están delante de nosotros.
Pero existe una pequeña cantidad de información que debemos mantener activa constantemente:
- Qué número acabamos de encontrar.
- Cuál es nuestro siguiente objetivo.
- Qué números ya hemos localizado.
- En qué zona de la cuadrícula hemos estado buscando.
- Qué estrategia estamos utilizando para recorrerla.
Nuestra memoria de trabajo permite mantener temporalmente esa información mientras realizamos la búsqueda. Necesitamos mantener activa la información necesaria para continuar la secuencia sin perder el hilo.
Velocidad de procesamiento: ¿Cuánto tardamos en encontrar lo que buscamos?
La Tabla de Schulte tiene una característica muy interesante: podemos convertir nuestro rendimiento en una medida sencilla. El tiempo. Si hoy tardamos 28 segundos y dentro de unas semanas tardamos 23, hemos reducido el tiempo necesario para completar la misma tarea.
El tiempo de finalización puede verse como el resultado de la coordinación de varios procesos, más que como una medida aislada de «inteligencia» o de velocidad mental. Además, la investigación con tablas de Schulte ha observado diferencias en los tiempos de respuesta y en los patrones de actividad cerebral durante la realización de la tarea.
¿Cuánto podemos acelerar sin perder precisión?
Esta relación entre velocidad y precisión aparece constantemente en las tareas cognitivas.No siempre gana quien responde antes. En muchas situaciones gana quien consigue mantener una velocidad suficientemente alta sin que la cantidad de errores se dispare.
La atención bajo presión
Hay otra diferencia importante entre hacer una tabla tranquilamente y jugar contra un cronómetro. Cuando sabemos que solamente tenemos unos segundos, cambia nuestra forma de enfrentarnos a la tarea. Podemos empezar a buscar de manera más apresurada, saltar de una zona a otra o perder el ritmo después de cometer un error.
Precisamente por eso, las tablas de Schulte también se han utilizado en investigaciones relacionadas con la atención y los movimientos oculares. Un estudio de 2024 utilizó diferentes versiones de la tarea mientras registraba los movimientos oculares de los participantes en condiciones de estrés. El resultado nos recuerda algo interesante: hacer una tarea rápidamente no consiste simplemente en hacerla igual, pero más deprisa. Cuando aumenta la presión, también puede cambiar nuestra estrategia de búsqueda y la forma en la que dirigimos la atención.
¿Trabaja la visión periférica?
Probablemente uno de los conceptos que más se relacionan con la Tabla de Schulte es la visión periférica. La idea habitual es intentar no recorrer la cuadrícula de manera completamente secuencial, sino mantener una visión más amplia del conjunto mientras buscamos el siguiente objetivo. Esto puede resultar útil porque recorrer mentalmente cada casilla una por una sería una estrategia muy lenta.
La Tabla de Schulte puede exigirnos procesar información distribuida por nuestro campo visual y desarrollar estrategias de búsqueda más eficientes, pero no deberíamos convertirla automáticamente en una herramienta capaz de «ampliar la visión periférica» de forma general. Una cosa es que utilicemos nuestra visión periférica durante el juego y otra bastante diferente que practicar el juego produzca necesariamente una mejora generalizada de nuestra visión.
¿Jugar a la Tabla de Schulte mejora nuestra atención?
Aquí también conviene diferenciar dos afirmaciones.
La primera sería: «Para jugar a la Tabla de Schulte utilizamos nuestra atención».
Esto es bastante claro. La tarea exige seleccionar objetivos, mantener la secuencia y cambiar continuamente el foco de atención.
La segunda afirmación sería: «Jugar habitualmente a la Tabla de Schulte mejora nuestra atención general». Que una persona mejore su tiempo jugando repetidamente a la misma tarea no significa necesariamente que vaya a obtener el mismo beneficio en cualquier otra situación que requiera atención.
Esto se conoce como transferencia. Por ejemplo, podemos aprender a localizar números de una cuadrícula de manera mucho más eficiente sin que eso implique automáticamente que vamos a concentrarnos mejor durante una reunión, estudiar durante más tiempo o leer un texto complejo. Por eso es más prudente hablar de práctica de determinadas habilidades dentro de una tarea concreta que de una mejora general de todas nuestras capacidades cognitivas.
¿Qué habilidades se usan en la Tabla de Schulte?
Si reunimos todos los procesos anteriores, una partida aparentemente sencilla implica bastante actividad mental.
Podemos resumirlo así:
- Atención selectiva: nos permite centrarnos en el número que buscamos e ignorar los demás.
- Búsqueda visual: necesitamos localizar rápidamente un objetivo dentro de un campo lleno de estímulos.
- Memoria de trabajo: mantenemos activa la secuencia y nuestro siguiente objetivo.
- Velocidad de procesamiento: debemos interpretar y responder rápidamente a la información visual.
- Control atencional: tenemos que mantener el foco durante toda la partida.
- Flexibilidad cognitiva: nuestra atención cambia continuamente de un número al siguiente.
- Coordinación visomotora: localizar el objetivo y señalarlo correctamente requiere coordinar percepción y respuesta.
- Control de errores: debemos equilibrar velocidad y precisión.
Esto no significa que la Tabla de Schulte sea un test completo de ninguna de estas capacidades. Tampoco significa que conseguir un tiempo récord demuestre que una persona tiene una determinada «inteligencia».
Simplemente, para resolver bien la tabla necesitamos coordinar varios procesos cognitivos al mismo tiempo.
¿Hay una estrategia para la Tabla de Schulte?
No existe una única estrategia perfecta para todo el mundo, pero sí podemos evitar algunos errores habituales.
- No busques al azar: saltar constantemente de una zona a otra puede hacer que pierdas tiempo. Intenta desarrollar un patrón de búsqueda que puedas repetir.
- No sacrifiques toda la precisión por velocidad. La velocidad útil es la que puedes mantener sin perder precisión.
- Intenta ampliar tu campo de atención: en lugar de concentrarte exclusivamente en una casilla cada vez, intenta percibir la cuadrícula como un conjunto.
- Mantén un ritmo constante: una buena partida no tiene por qué consistir en 25 movimientos frenéticos.
Puede ser más eficiente encontrar un ritmo rápido y estable.
¿Por qué los minijuegos pueden ser útiles para entrenar?
Uno de los problemas de cualquier entrenamiento cognitivo es la constancia. Podemos saber que una determinada actividad requiere atención, memoria o razonamiento, pero si la actividad resulta aburrida probablemente no la mantendremos durante mucho tiempo.
Los minijuegos introducen varios elementos que pueden facilitar la práctica:
- Objetivos claros.
- Feedback inmediato.
- Resultados fáciles de interpretar.
- Dificultad progresiva.
- Sensación de progreso.
- Un reto que dura pocos minutos.
La Tabla de Schulte es un buen ejemplo. Las reglas pueden explicarse en unos segundos, pero conseguir mejorar nuestro tiempo puede convertirse en un reto muy exigente.
Bibliografía
- Sanchis-Segura, C., et al. (2021). Monitoring the Cortical Activity of Children and Adults during Cognitive Task Completion. Sensors, 21(17), 5731.
- Modulating role of stress on dynamics of eye-movement during Schulte tables completion. Procedia Computer Science, 246 (2024), 2342–2350.
- Effect of eye-tracking-based attention training for patients with poststroke cognitive impairment: a study protocol for a prospective, single-blinded, single-centre, randomised controlled trial in China.



