Cuidar nuestra salud suele asociarse con comer bien, hacer ejercicio o dormir suficientes horas. Sin embargo, existe otro aspecto del bienestar que puede pasar mucho más desapercibido. Nuestras relaciones con otras personas.
Hablar con un amigo, quedar con alguien para tomar un café, compartir una afición o simplemente sentir que tenemos a alguien a quien acudir no son actividades secundarias. Las relaciones sociales forman parte de nuestra salud y bienestar.
La Organización Mundial de la Salud ha situado recientemente la conexión social como una cuestión de salud pública. Su Comisión sobre Conexión Social señala que aproximadamente una de cada seis personas en el mundo experimenta soledad y que la desconexión social está relacionada con diferentes problemas de salud física y mental.
¿Es importante tener amigos para nuestra salud?
Las relaciones sociales pueden proporcionarnos apoyo emocional, compañía y un sentimiento de pertenencia. Pero su importancia va más allá de sentirnos acompañados.
Una de las revisiones más conocidas sobre este tema analizó 148 estudios con más de 300.000 participantes y encontró que las personas con relaciones sociales más fuertes presentaban una mayor probabilidad de supervivencia durante los periodos estudiados. La asociación se mantuvo independientemente de factores como la edad o el estado de salud inicial.
Esto no significa que tener muchos amigos garantice vivir más años ni que la amistad pueda sustituir a otros hábitos saludables. Lo que indica es algo más interesante. La conexión con otras personas parece estar relacionada con nuestra salud de una manera mucho más profunda de lo que solemos pensar.
¿Es lo mismo estar solo que sentirse solo?
Hay una diferencia importante entre soledad y aislamiento social. Podemos pasar tiempo solos y encontrarnos perfectamente bien. Leer, pasear, jugar, descansar o simplemente disfrutar de nuestra propia compañía no constituye necesariamente un problema.
La soledad aparece cuando existe una diferencia entre las relaciones que tenemos y las relaciones que nos gustaría tener. Por eso una persona puede sentirse sola incluso estando rodeada de gente.
El aislamiento social, en cambio, hace referencia a una falta objetiva de conexiones o contactos sociales suficientes. Esta diferencia es importante porque no necesitamos estar constantemente acompañados para tener una buena salud social. Lo importante es que nuestras relaciones sean suficientes y satisfactorias para nosotros.
¿Qué aportan los amigos a nuestro bienestar?
Una buena relación puede convertirse en una fuente de apoyo cuando atravesamos momentos difíciles. Hablar con alguien de confianza permite compartir preocupaciones, recibir otra perspectiva o simplemente sentir que no tenemos que afrontar determinadas situaciones completamente solos.
Las relaciones también proporcionan momentos positivos como reír, conversar, hacer planes, compartir intereses o descubrir cosas nuevas. La OMS señala que la conexión social puede favorecer la salud mental y el bienestar y que, por el contrario, la soledad y el aislamiento prolongados se asocian con un mayor riesgo de diferentes problemas de salud.
No se trata de que cada conversación tenga que convertirse en una sesión de apoyo emocional. Muchas veces, la compañía cotidiana ya cumple una función importante.
¿Es necesario tener muchos amigos para ser feliz?
Cuando hablamos de relaciones sociales podemos caer fácilmente en una comparación. Más amigos, más planes, más seguidores, más mensajes. Pero la cantidad no es necesariamente lo más importante. Podemos conocer a muchas personas y sentirnos desconectados de ellas. También podemos tener un círculo pequeño y disfrutar de relaciones profundas y satisfactorias.
La propia definición de soledad de la OMS se basa en la diferencia entre las conexiones que una persona tiene y las que desea, no en un número determinado de amigos.
Las relaciones también mantienen nuestra mente activa
Hablar con otras personas implica mucho más que intercambiar palabras. Durante una conversación tenemos que escuchar, recordar información, interpretar expresiones, elegir nuestras respuestas, comprender las intenciones de la otra persona y adaptar nuestro comportamiento al contexto. Las relaciones sociales constituyen, por tanto, una actividad mental compleja.
Además, compartir actividades puede llevarnos a aprender cosas nuevas, descubrir lugares, mantener intereses o enfrentarnos a situaciones diferentes. En este sentido, una vida social activa puede formar parte de una vida mental activa, aunque eso no significa que socializar sea un "entrenamiento cerebral" en el sentido estricto.
¿Qué podemos hacer para cuidar nuestra vida social?
Te proponemos algunas cosas que se pueden hacer para intentar cuidar nuestra vida social.
- Escribir a alguien con quien hace tiempo que no hablamos
- Proponer un café o un paseo
- Recuperar una afición compartida
- Participar en alguna actividad o grupo que nos interese
- Llamar a un amigo en lugar de limitar la relación a mensajes
- Intentar mantener de forma regular aquellas relaciones que valoramos
La clave está en crear oportunidades reales de conexión, no en acumular interacciones y tampoco tenemos que esperar a sentirnos solos para hacerlo. Al igual que cuidamos nuestra alimentación antes de tener un problema de salud, podemos cuidar nuestras relaciones antes de que la desconexión se convierta en un problema.
¿La salud está también relacionada con nuestro entorno?
Nuestra salud no está formada únicamente por lo que ocurre dentro de nuestro cuerpo. También está relacionada con nuestro entorno, nuestras actividades y las personas que forman parte de nuestra vida.
La evidencia disponible no significa que una amistad vaya a evitar una enfermedad ni que estar acompañado sea suficiente para garantizar el bienestar. Pero sí muestra que la conexión social merece un lugar dentro de nuestra idea de salud. La OMS considera precisamente que el bienestar social debe recibir una atención comparable a la salud física y mental.
Por eso, cuidar de nosotros mismos también puede significar algo tan sencillo como mantener una conversación, hacer un plan o preguntar a alguien cómo está. A veces pensamos que cuidar nuestra salud consiste únicamente en hacer más ejercicio, comer mejor o dormir más, pero también puede consistir en no olvidarnos de las personas que hacen que nuestra vida tenga más sentido.
Bibliografía
- World Health Organization (2025). From loneliness to social connection: Charting a path to healthier societies. WHO Commission on Social
- World Health Organization (2025). La conexión social está vinculada a la mejora de la salud y a un menor riesgo de muerte temprana.
- Holt-Lunstad, J., Smith, T. B., & Layton, J. B. (2010). Social Relationships and Mortality Risk: A Meta-analytic Review. PLoS Medicine, 7(7).



