Salud y bienestar

Tener un hobby y por qué necesitamos hacer cosas que nos gustan

Tener un hobby y por qué necesitamos hacer cosas que nos gustan

Vivimos rodeados de actividades que parecen tener que servir para algo. Trabajar para producir, estudiar para aprender, hacer ejercicio para estar en forma, cocinar para alimentarnos... Incluso descansar puede convertirse en una herramienta para rendir mejor al día siguiente.

En medio de todo esto, existe un tipo de actividad que no necesita justificar su utilidad: hacer algo simplemente porque nos gusta. Leer, pintar, tocar un instrumento, cocinar, hacer fotografía, cuidar plantas, montar maquetas, jugar, escribir, aprender un idioma o salir a pescar son algunos ejemplos de hobbies. Pueden parecer actividades secundarias, pero cada vez existe más investigación sobre su relación con el bienestar y la salud mental.

¿Qué es un hobby?

Un hobby es una actividad que realizamos voluntariamente durante nuestro tiempo libre, normalmente porque nos resulta interesante, entretenida o satisfactoria. No tiene que ser productivo. No tenemos que mejorar constantemente. Tampoco tiene que convertirse en una habilidad que podamos incluir en nuestro currículum. Un hobby puede consistir simplemente en dedicar un rato a algo que nos apetece hacer.

Una revisión publicada en 2025 analizó la investigación disponible sobre hobbies y bienestar y encontró tres grandes áreas relacionadas con estas actividades: salud mental, calidad de vida y bienestar, e interacción social y apoyo. Los autores también señalan que todavía es necesario realizar más investigación para comprender mejor estos efectos.

¿ Por qué hacer algo que nos gusta puede ayudarnos a desconectar?

Una de las posibles razones por las que los hobbies pueden resultar beneficiosos es bastante sencilla. Nos permiten dedicar nuestra atención a algo diferente de nuestras obligaciones habituales. Durante un rato, podemos dejar de pensar en el trabajo, los estudios o las tareas pendientes y concentrarnos en una actividad que hemos elegido nosotros mismos. Esto no significa que un hobby elimine el estrés ni que cualquier afición produzca automáticamente un efecto relajante.

Las investigaciones sobre actividades de ocio señalan diferentes mecanismos a través de los cuales pueden influir en el bienestar, incluyendo procesos psicológicos, sociales, conductuales y biológicos. En otras palabras, el tiempo libre no es necesariamente tiempo perdido.

¿ Los hobbies tienen que ser tranquilos?

Cuando pensamos en bienestar podemos imaginar actividades relajantes como leer, dibujar, escuchar música o cuidar plantas. Pero un hobby también puede ser jugar al fútbol, hacer senderismo, aprender a bailar, montar en bicicleta o practicar un deporte.

La actividad física realizada durante el tiempo libre presenta una relación especialmente consistente con una mejor salud mental. Una revisión y metaanálisis publicada en 2026, que reunió datos de más de 3,3 millones de personas, encontró que la actividad física de ocio era el ámbito de actividad física más consistentemente relacionado con una mejor salud mental y con menor presencia de problemas de salud mental. La clave no parece estar únicamente en "hacer ejercicio", sino también en hacer algo que elegimos y disfrutamos.

Tener un hobby también puede conectar con otras personas

Algunas aficiones se realizan individualmente, pero muchas tienen un componente social. Un club de lectura, un grupo de senderismo, una asociación cultural, un equipo deportivo o una clase de cerámica pueden convertir una actividad personal en una oportunidad para conocer gente.

Ya hemos hablado en otro artículo sobre la importancia de las relaciones en la salud mentalLa revisión de 2025 sobre hobbies identificó precisamente la interacción y el apoyo social como uno de los principales temas relacionados con sus posibles beneficios.

Esto resulta especialmente interesante porque un hobby puede cumplir varias funciones al mismo tiempo. Nos proporciona una actividad que disfrutamos, nos permite aprender y, en algunos casos, nos pone en contacto con personas que comparten nuestros intereses.

¿Tener un hobby puede mejorar nuestro estado de ánimo?

La investigación disponible apunta a una asociación positiva, aunque hay que interpretar estos resultados con cierta prudencia.

Un amplio estudio longitudinal realizado en adultos mayores de 65 años y en 16 países encontró que tener un hobby estaba asociado con menos síntomas depresivos, mayor satisfacción con la vida, más felicidad y mejor salud autopercibida. Además, los análisis longitudinales encontraron asociaciones compatibles con que una mayor participación en hobbies precediera a mejoras posteriores en algunas de estas variables.

Esto no demuestra que tener un hobby cure la depresión o prevenga por sí solo los problemas de salud mental. También es posible que las personas que se encuentran mejor tengan más facilidad para mantener sus aficiones.

Por eso es importante distinguir entre una asociación y una causa demostrada. Aun así, los resultados son suficientemente interesantes como para considerar las aficiones una pieza más dentro de un estilo de vida saludable.

¿Y si no tienes ningún hobby?

No tener actualmente una afición no significa que haya algo que estés haciendo mal. A veces, simplemente, hemos dejado de hacer cosas que antes disfrutábamos porque el trabajo, las responsabilidades o la falta de tiempo han ido ocupando ese espacio. Una forma sencilla de empezar puede ser recuperar algo que nos gustaba antes o probar actividades diferentes sin plantearnos que tenemos que convertirlas en una nueva pasión.

Leer unas páginas. Cocinar una receta diferente. Volver a dibujar. Aprender algo por curiosidad. Jugar a un juego. Plantar algo. Hacer fotografías durante un paseo. No hace falta dedicar varias horas a la semana. El objetivo es recuperar un espacio que sea nuestro.

Hacer cosas sin que tengan que servir para algo

Quizá uno de los mayores beneficios de tener una afición sea precisamente recordar que no todo nuestro tiempo tiene que estar orientado al rendimiento. Vivimos en una cultura en la que es fácil medirlo todo: pasos, calorías, productividad, objetivos, horas de estudio o tiempo de trabajo. Pero hay actividades cuyo valor no está en producir un resultado. Leer una novela no tiene que hacernos más inteligentes. Pintar no tiene que convertirnos en artistas. Jugar no tiene que mejorar nuestras capacidades cognitivas.

Podemos hacerlas simplemente porque disfrutamos haciéndolas. Y eso también forma parte del bienestar.

Un hobby también es cuidar de nosotros mismos

Cuidar nuestra también implica crear espacio para las cosas que nos hacen bien. Dormir, alimentarnos adecuadamente, movernos y mantener relaciones sociales son partes importantes de ese equilibrio. Pero también lo es disponer de momentos en los que podemos hacer algo por elección propia, sin necesidad de justificarlo.

La evidencia sobre los hobbies todavía tiene limitaciones y no permite afirmar que una determinada afición sea un tratamiento para un problema de salud. Pero sí apunta a una relación interesante entre participar en actividades que disfrutamos y diferentes dimensiones del bienestar.

Así que quizá la próxima vez que dediques una tarde a leer, jugar, cocinar, pintar, tocar música o hacer cualquier otra cosa que te guste, no tengas que preguntarte qué utilidad tiene.

Que te haga disfrutar puede ser razón suficiente.

Bibliografía

  • Cleary, M., Le Lagadec, D., Thapa, D. K., & Kornhaber, R. (2025). Exploring the Impact of Hobbies on Mental Health and Well-Being: A Scoping Review. Issues in Mental Health Nursing, 46(8), 804–814.
  • Fancourt, D. et al. (2020). How leisure activities affect health: a narrative review and multi-level theoretical framework of mechanisms of action. The Lancet Psychiatry.
  • Fancourt, D. et al. (2023). Hobby engagement and mental wellbeing among people aged 65 years and older in 16 countries. Nature Medicine.
  • Bukhave, E. B. et al. (2025). The effects of crafts-based interventions on mental health and well-being: A systematic review. Australian Occupational Therapy Journal, 72(1).